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Mateus 22 — Bíblia La Biblia Textual, 3ª Edición | Gospelmais
46 versículos · La Biblia Textual, 3ª Edición
1Jesús tomó nuevamente la palabra, y les habló en parábolas, diciendo:°
2El reino de los cielos fue hecho semejante a cierto rey que hizo la fiesta de bodas para su hijo.
3Y envió a sus siervos para llamar a los que habían sido invitados a la fiesta de bodas, y no querían venir.°
4Volvió a enviar a otros siervos, diciendo: Decid a los que han sido invitados: He aquí, he preparado mi banquete,° se han sacrificado° mis novillos y las reses cebadas, y todo está dispuesto: venid a la fiesta de bodas.
5Pero ellos, haciendo caso omiso, se fueron, el uno a su campo, el otro a su negocio,
6y los demás, echando mano a sus siervos, los afrentaron y los mataron.
7Entonces el rey° se enfureció, y enviando sus ejércitos destruyó a aquellos homicidas y prendió fuego a su ciudad.°
8Después dijo a sus siervos: La boda a la verdad está preparada, pero los invitados no eran dignos.
9Id pues a las encrucijadas de los caminos, y llamad a la fiesta de bodas a cuantos halléis.
10Y saliendo aquellos siervos a los caminos, reunieron a todos los que hallaron, tanto malos como buenos,° y el salón de bodas se llenó de invitados.°
11Pero cuando el rey entró a ver a los invitados,° vio allí a un hombre no vestido con traje de boda.
12Y le dice: Amigo, ¿cómo entraste aquí sin traje de boda? Pero él enmudeció.°
13Entonces el rey dijo a los sirvientes: Atadlo de pies y manos y echadlo a la oscuridad de afuera, allí será el llanto° y el crujido de los dientes;
14porque muchos son llamados, pero pocos escogidos.
15Entonces los fariseos salieron y deliberaron cómo enredarlo en alguna palabra.°
16Y le enviaron a los discípulos de ellos con los herodianos, diciendo: Maestro, sabemos que eres veraz, y con verdad enseñas el camino de Dios, y no te cuidas de nadie,° pues no miras la apariencia de los hombres.
17Dinos pues, ¿qué te parece? ¿Es lícito dar tributo a César, o no?
18Pero Jesús, conociendo la malicia de ellos, dijo: ¿Por qué me tentáis, hipócritas?
19Mostradme la moneda del tributo. Y ellos le presentaron un denario.
20Les dice: ¿De quién es la imagen y la inscripción?
21Dicen: De César. Entonces les dice: Dad pues a César lo de César, y a Dios lo de Dios.
22Al oír esto se maravillaron, y dejándolo, se fueron.
23En aquel día se le acercaron unos° saduceos (que dicen que no hay resurrección°), y le preguntaron,
24diciendo: Maestro, Moisés dijo: Si alguno muere sin tener hijos, su hermano se casará con la mujer de él, y levantará descendencia a su hermano.°
25Ahora bien, había entre nosotros siete hermanos, y el primero murió después de casarse, y no teniendo descendencia, dejó su mujer a su hermano.
26De la misma manera, también el segundo, y el tercero, así hasta los siete;
27al final de todos, murió la mujer.
28En la resurrección, pues, ¿de cuál de los siete será mujer? Porque todos la tuvieron.
29Entonces, respondiendo Jesús, les dijo: Estáis errando,° al ignorar las Escrituras y el poder de Dios;
30porque en la resurrección, no se casan ni se dan en casamiento, sino que son como los ángeles° en el cielo.
31Pero acerca de la resurrección de los muertos, ¿no leísteis lo dicho por Dios a vosotros, cuando dice:
32Yo soy el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob?° No es Dios de muertos, sino de vivos.°
33Y las multitudes, oyéndolo, se maravillaban de su doctrina.
34Cuando los fariseos entonces oyeron que había hecho callar a los saduceos, se reunieron de común acuerdo.
35Y uno de ellos, experto en la ley, preguntó para tentarlo:°
36Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley?
37°Le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.°
38Éste es el primero y gran mandamiento,
39y el segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.°
40De estos dos mandamientos penden toda la ley y los profetas.
41Y habiéndose reunido los fariseos, Jesús les preguntó,
42diciendo: ¿Qué pensáis del Mesías? ¿De quién es hijo? Le dicen: De David.
43Les dice: ¿Pues cómo David en el Espíritu lo llama Señor, diciendo:
44Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra, Hasta que ponga a tus enemigos debajo° de tus pies?°
45Pues si David lo llama Señor, ¿cómo es su Hijo?
46Y nadie le podía responder palabra, ni desde aquel día se atrevió ninguno a preguntarle° más.

