Antigo Testamentoáudio
2 Samuel 18 — Bíblia La Biblia de las Américas, 1997 | Gospelmais
33 versículos · La Biblia de las Américas, 1997
1David contó el pueblo que estaba • con él, y puso sobre ellos jefes de mil y jefes de cien.
2Y envió David al pueblo: una tercera parte • bajo • el mando de Joab, una tercera parte • bajo • el mando de Abisai, hijo de Sarvia, hermano de Joab, y una tercera parte • bajo el mando de Itai geteo. Y el rey dijo al pueblo: Ciertamente yo también saldré con vosotros.
3Pero el pueblo dijo: No debes salir; porque si tenemos que huir, no harán caso de nosotros; aunque muera la mitad de nosotros, no harán caso de nosotros. Pero tú • vales • por diez mil de • nosotros; ahora pues, será mejor que tú estés listo • para ayudarnos desde la ciudad.
4Entonces el rey les dijo: Yo haré lo • que os parezca mejor. Y el rey se puso junto a la puerta, y todo el pueblo salió por centenares y por millares.
5Y el rey mandó a Joab, a Abisai y a Itai, diciendo: Por • amor • a mí tratad bien al joven Absalón. Y todo el pueblo oyó • cuando el rey mandó a todos los jefes acerca de Absalón.
6El pueblo salió al campo al encuentro de Israel, y se entabló la batalla en el bosque de Efraín.
7Allí fue derrotado el pueblo de Israel delante de los siervos de David, y la matanza aquel día allí fue grande: veinte mil hombres •.
8La batalla se extendió por toda aquella región, y el bosque devoró más gente aquel día que la que devoró la espada.
9Y Absalón se encontró con los siervos de David; y Absalón iba montado • en su mulo, y pasó el mulo debajo del espeso ramaje • de • una gran encina, y se le • trabó la cabeza a • Absalón • en la encina, y quedó colgado entre el cielo y la tierra, mientras que el mulo que estaba • debajo de él siguió de largo.
10Cuando uno de los hombres vio esto •, avisó a Joab, diciendo: He aquí, vi a Absalón colgado de una encina.
11Joab dijo al hombre que le había avisado: He aquí, tú lo • viste, ¿por qué no lo heriste allí derribándolo • a tierra? Yo te hubiera dado diez piezas de plata y un cinturón.
12Respondió el hombre a Joab: Aunque yo recibiera mil piezas de plata en la mano, no extendería la mano contra el hijo del rey; porque ante nuestros oídos el rey te ordenó a ti, a Abisai y a Itai, diciendo: "Protegedme al joven Absalón. "
13De otro modo, si • yo • hubiera hecho traición contra su vida (y no hay nada oculto al rey), tú mismo • te hubieras mostrado indiferente.
14Respondió Joab: No malgastaré mi tiempo aquí • contigo. Y tomando tres dardos en la mano, los clavó en el corazón de Absalón mientras • todavía estaba • vivo en medio de la encina.
15Y diez jóvenes escuderos de Joab rodearon e hirieron a Absalón y lo remataron.
16Entonces Joab tocó la trompeta, y el pueblo regresó de perseguir a Israel, porque Joab detuvo al pueblo.
17Y tomaron a Absalón, lo echaron en una fosa profunda en el bosque y levantaron sobre él un gran montón de piedras. Y todo Israel huyó, cada uno a su tienda.
18En vida, Absalón había tomado y erigido para sí una columna que está • en el Valle del Rey, pues se había dicho: No tengo hijo para perpetuar mi nombre. Y llamó la columna por su propio • nombre, y hasta hoy día se llama Monumento de Absalón.
19Y Ahimaas, hijo de Sadoc, dijo: Te ruego que me dejes correr y llevar las noticias al rey de que el SEÑOR lo ha liberado de la mano de sus enemigos.
20Pero Joab le dijo: Tú • no eres • el hombre para llevar hoy las noticias, las • llevarás otro día; no llevarás noticias hoy, porque el hijo del rey ha muerto.
21Entonces Joab dijo al cusita: Ve, anuncia al rey lo • que has visto. Y el cusita se inclinó ante Joab, y corrió.
22Y Ahimaas, hijo de Sadoc, volvió a decir a Joab: Pase lo que pase, te ruego que me dejes correr tras el cusita. Y Joab dijo: ¿Por qué correrás, hijo mío, ya que no tendrás recompensa por ir?
23Pero él dijo : Pase lo que pase, correré. Entonces le dijo: Corre. Y Ahimaas corrió por • el camino de la llanura, y pasó al cusita.
24David estaba sentado entre las dos puertas; y el atalaya subió al terrado de la puerta en el muro, y alzando los ojos miró, y he aquí, un hombre que corría solo.
25Y el atalaya llamó y avisó al rey. Y el rey dijo: Si viene solo hay buenas noticias en su boca. Mientras se acercaba más y más,
26el atalaya vio a otro hombre corriendo; y el atalaya dio voces al portero, y dijo: He aquí, otro • hombre corriendo solo. Y el rey dijo: Este también trae buenas noticias.
27Y el atalaya dijo: Creo que el correr del primero es • como el correr de Ahimaas, hijo de Sadoc. Y el rey dijo: Este es • un buen hombre y viene con buenas noticias.
28Y Ahimaas dio voces, y dijo al rey: Todo está bien. Se postró rostro en tierra delante • del rey, y dijo: Bendito es el SEÑOR tu Dios, que ha entregado a los hombres que levantaron sus manos contra mi señor el rey.
29Y el rey dijo: ¿Le va bien al joven Absalón? Y Ahimaas respondió: Cuando Joab envió al siervo del rey y a tu siervo, vi un gran tumulto, pero no supe qué era •.
30Entonces el rey dijo: Ponte a un lado y • quédate aquí. Y él se puso a un lado, y se quedó allí.
31Y he aquí, llegó el cusita, y dijo: Reciba mi señor el rey buenas noticias, porque el SEÑOR te ha librado hoy de la mano de todos aquellos que se levantaron contra ti.
32Dijo el rey al cusita: ¿Le va bien al joven Absalón? Y el cusita respondió: Sean como ese joven los enemigos de mi señor el rey, y todos los que se levantan contra ti para mal.
33Y el rey se conmovió profundamente •, y subió al aposento que había • encima • de • la puerta y lloró. Y decía así mientras caminaba: ¡Hijo mío Absalón; hijo mío, hijo mío Absalón! ¡Quién me diera haber muerto yo en tu lugar! ¡Absalón, hijo mío, hijo mío!

