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Ezequiel 47 — Bíblia La Biblia de las Américas, 1997 | Gospelmais
23 versículos · La Biblia de las Américas, 1997
1Después me hizo volver a la entrada del templo; y he aquí, brotaban aguas de debajo del umbral del templo hacia el oriente, porque la fachada del templo daba • hacia • el oriente. Y las aguas descendían de debajo, del lado derecho del templo, al sur del altar.
2Me sacó por la puerta del norte y me hizo darla vuelta por fuera hasta la puerta exterior, por la puerta que • da • al • oriente. Y he aquí, las aguas fluían del lado sur.
3Cuando el hombre salió hacia • el • oriente con un cordel en la mano, midió mil codos, y me hizo pasar por las aguas, con • el agua hasta • los tobillos.
4Midió otros • mil, y me hizo pasar por las aguas, con • el agua hasta • las • rodillas. De nuevo midió otros • mil y me hizo pasar por • las aguas, con • el • agua • hasta • la cintura.
5Y midió otros • mil; y • ya • era • un río que yo no pude vadear, porque las aguas habían crecido, aguas que tenían que pasarse a nado, un río que no se podía vadear.
6Entonces me dijo: ¿Has visto, hijo de hombre? Me llevó y me hizo volver a la orilla del río.
7Y • cuando volví, he aquí, en la orilla del río había • muchísimos árboles a uno y otro lado.
8Y me dijo: Estas aguas salen hacia la región oriental y descienden al Arabá; luego siguen hacia el mar y desembocan en el mar; entonces las aguas del • mar • quedan purificadas.
9Y sucederá que dondequiera que pase el río, todo ser viviente que en • él • se mueve, vivirá. Y habrá muchísimos peces, porque estas aguas van allá, y las • otras • son purificadas; así vivirá todo por donde pase el río.
10Y junto a él se pararán los pescadores, y • desde En-gadi hasta En-eglaim habrá un lugar para tender las redes. Sus peces serán según sus especies, como los peces del mar Grande, numerosísimos.
11Pero • sus pantanos y marismas no serán purificados; serán dejados para salinas.
12Junto al río, en su orilla, a uno y otro lado, crecerán toda clase • de • árboles que • den • fruto • para • comer. Sus hojas no se marchitarán, ni faltará su fruto. Cada mes darán fruto porque sus aguas fluyen del santuario; su fruto será para comer y sus hojas para sanar.
13Así dice el Señor Dios: Estos serán • los límites según • los cuales repartiréis la tierra por • heredad • entre las doce tribus de Israel; José tendrá • dos partes.
14La repartiréis por • heredad • a • cada uno en igual proporción que a su hermano; porque juré darla a vuestros padres, esta tierra os tocará en heredad.
15Y estos serán • los límites de la tierra: Por el lado norte, desde el mar Grande, camino de Hetlón, hasta la entrada de Zedad;
16Hamat, Berota, Sibraim, que está • entre el límite de Damasco y el límite de Hamat; Hazar-haticón, que está • en el límite de Haurán.
17Y el límite se extenderá desde el mar hasta • Hazar-enán en • el límite de Damasco, y en • el norte, hacia el norte, al límite de Hamat; este • es • el lado norte.
18Y por • el lado oriental, entre Haurán, Damasco, Galaad y la tierra de Israel, al Jordán; mediréis desde el límite norte • hasta el mar oriental; este • es • el lado oriental.
19Y el lado sur, hacia el sur, se • extenderá • desde Tamar hasta las aguas de Meriba de Cades, hacia • el torrente de Egipto •, hasta el mar Grande; este • es • el lado sur, hacia el sur.
20Y el lado occidental será • el mar Grande, desde el límite sur • hasta enfrente de Lebo-hamat; este es • el • lado occidental.
21Repartiréis, pues, esta tierra entre vosotros según las tribus de Israel.
22La sortearéis como heredad entre vosotros y entre los forasteros que residen en medio de vosotros y • que hayan engendrado hijos entre vosotros. Y serán para vosotros como nativos entre los hijos de Israel; se les sorteará herencia con vosotros entre las tribus de Israel.
23En la tribu en la cual el forastero resida, allí le daréis su herencia —declara el Señor Dios.

