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2 Crônicas 34 — Bíblia La Biblia de las Américas, 1997 | Gospelmais
33 versículos · La Biblia de las Américas, 1997
1Josías tenía • ocho años cuando comenzó a reinar, y reinó treinta y un años en Jerusalén.
2E hizo lo recto ante los ojos del Señor y anduvo en los caminos de su padre David; no se apartó ni • a • la • derecha ni a • la • izquierda.
3Porque en el octavo año de su reinado, siendo aún joven, comenzó a buscar al Dios de su padre David; y en el año doce empezó a purificar a Judá y a • Jerusalén de los lugares altos, de • las Aseras, de • las imágenes talladas y de • las imágenes fundidas.
4Y derribaron en su presencia los altares de los baales; destrozó los altares del incienso que estaban • puestos • en • alto •, encima de ellos; despedazó también las Aseras, las imágenes talladas y las imágenes fundidas y las • redujo a polvo, y lo • esparció sobre las sepulturas de los que les habían ofrecido sacrificios.
5Entonces quemó los huesos de los sacerdotes sobre sus altares y purificó a Judá y a Jerusalén.
6Y en las ciudades de Manasés, Efraín, Simeón y hasta en • Neftalí, y • en sus ruinas alrededor,
7derribó también los altares y redujo a polvo las Aseras y las imágenes talladas, y destrozó todos los altares de incienso por todas las tierras de Israel. Y regresó a Jerusalén.
8Y en el año dieciocho de su reinado, cuando había purificado la tierra y la casa, envió a Safán, hijo de Azalía, y a Maasías, un oficial de la ciudad, y a Joa, hijo de Joacaz, escriba, para que repararan la casa del Señor su Dios.
9Y vinieron ellos al sumo sacerdote Hilcías y le • entregaron el dinero que había sido traído a la casa de Dios, y que los levitas guardianes del umbral habían recogido de Manasés y de • Efraín y de todo el remanente de Israel, y de todo Judá y Benjamín y de • los habitantes de Jerusalén.
10Y lo • entregaron en manos de los obreros que estaban encargados de la casa del Señor; y los obreros que trabajaban en la casa del Señor lo usaron para restaurar y reparar la casa.
11Ellos a su vez lo dieron a los carpinteros y a los constructores para comprar piedra de cantería y maderas para trabazones, y hacer • vigas para los edificios que los reyes de Judá habían dejado que se arruinaran.
12Y los hombres hicieron el trabajo fielmente con capataces sobre ellos para dirigir los : Jahat y Abdías, levitas de los hijos de Merari, y Zacarías y Mesulam, de los hijos de Coat, y de • los levitas, todos los que eran hábiles con instrumentos musicales.
13También estaban • sobre los cargadores y dirigían a todos los obreros en cualquier clase de trabajo; y algunos • de los levitas eran • escribas, oficiales y porteros.
14Y mientras ellos sacaban el dinero que habían traído a la casa del Señor, el sacerdote Hilcías encontró el libro de la ley del Señor dado por Moisés.
15Entonces Hilcías dijo al escriba Safán: He hallado el libro de la ley en la casa del Señor; e Hilcías dio el libro a Safán.
16Y Safán llevó el libro al rey y le • dio más noticias, diciendo: Todo lo que fue encomendado a tus siervos, lo están haciendo.
17También han tomado el dinero que se encontraba en la casa del Señor, y lo han entregado en manos de los encargados y de los obreros.
18El escriba Safán informó también al rey, diciendo: El sacerdote Hilcías me ha dado un libro. Y Safán leyó de él en la presencia del rey.
19Y sucedió que cuando el rey oyó las palabras de la ley, rasgó sus vestidos.
20Entonces el rey ordenó a Hilcías, a Ahicam, hijo de Safán, a Abdón, hijo de Micaía, al escriba Safán y a Asaías, siervo del rey, diciendo:
21Id, consultad al Señor por mí y por los que quedan en Israel y en Judá, acerca de las palabras del libro que se ha encontrado; porque grande es • el furor del Señor que se derrama sobre nosotros, por cuanto nuestros padres no han guardado la palabra del Señor, haciendo conforme a todo lo que • está escrito en este libro.
22Entonces fue Hilcías con los que el rey había • dicho • a la profetisa Hulda, mujer de Salum, hijo de Ticva, hijo de Harhas, encargado del vestuario; y ella habitaba en Jerusalén en el segundo sector, y hablaron con ella acerca de esto.
23Y ella les dijo: Así dice el Señor, Dios de Israel: "Decid al hombre que os ha enviado a mí:
24así dice el Señor: ‘He aquí, voy a traer mal sobre este lugar y sobre sus habitantes, es • decir •, todas las maldiciones escritas en el libro que ellos han leído en presencia del rey de Judá.
25‘Por cuanto me han abandonado y han quemado incienso a otros dioses para provocarme a ira con todas las obras de sus manos, por tanto mi furor sederramará sobre este lugar, y no se apagará.’ "
26Pero al rey de Judá que os envió a consultar al Señor, así le diréis: "Así dice el Señor, Dios de Israel: ‘En • cuanto • a • las palabras que has oído,
27porque se enterneció tu corazón y te humillaste delante de Dios cuando oíste sus palabras contra este lugar y contra sus habitantes, y te humillaste delante de mí, y rasgaste tus vestidos y lloraste delante de mí, ciertamente te • he oído —declara el Señor.
28‘He aquí, te reuniré con tus padres y serás recogido en tu sepultura en paz, y tus ojos no verán todo el mal que yo voy a traer sobre este lugar y sobre sus habitantes.’ " Y llevaron la respuesta al rey.
29Entonces el rey mandó reunir a todos los ancianos de Judá y de • Jerusalén.
30Y subió el rey a la casa del Señor con todos los hombres de Judá, los habitantes de Jerusalén, los sacerdotes, los levitas y todo el pueblo, desde el mayor hasta el menor, y leyó en su presencia todas las palabras del libro del pacto que había sido hallado en la casa del Señor.
31Después el rey se puso en pie en su lugar e hizo pacto delante del Señor de andar en pos del Señor y de guardar sus mandamientos, sus testimonios y sus estatutos con todo su corazón y con toda su alma, para cumplir las palabras del pacto escritas en este libro.
32Además, hizo suscribir el • pacto • a • todos los que se encontraban en Jerusalén y en • Benjamín. Y los habitantes de Jerusalén hicieron conforme al pacto de Dios, el • Dios de sus padres.
33Y Josías quitó todas las abominaciones de todas las tierras que pertenecían • a los hijos de Israel, e hizo que todos los que se encontraban en Israel sirvieran al Señor su Dios. Mientras él vivió • no se apartaron de seguir al Señor, Dios de sus padres.

