Antigo Testamentoáudio
Jó 19 — Bíblia La Biblia de las Américas, 1997 | Gospelmais
29 versículos · La Biblia de las Américas, 1997
1Entonces respondió Job y dijo:
2Hasta cuándo me • angustiaréis y me aplastaréis con palabras?
3Estas diez veces me habéis insultado, no os da vergüenza perjudicarme?
4Aunque en verdad yo haya errado, mi error queda conmigo.
5Si en verdad os jactáis contra mí, y comprobáis mi oprobio,
6sabed ahora que Dios me ha agraviado y me ha envuelto en • su red.
7He aquí, yo grito: "Violencia!", pero no obtengo respuesta; clamo pidiendo ayuda, pero no hay justicia.
8El ha amurallado mi camino y no puedo pasar, y ha puesto tinieblas en mis sendas.
9Me ha despojado de mi honor y quitado la corona de mi cabeza.
10Me destruye por todos lados, y perezco, y como a un árbol ha arrancado mi esperanza.
11También • ha encendido su ira contra mí y me ha considerado su enemigo.
12Se concentran a una sus ejércitos, preparan su camino de • asalto • contra mí, y alrededor de mi tienda acampan.
13El ha alejado de mí a • mis hermanos, y mis conocidos están apartados completamente de mí.
14Mis parientes me fallaron y mis íntimos amigos me han olvidado.
15Los moradores de mi casa y mis criadas me tienen por extrano, extranjero soy a sus ojos.
16Llamo a mi siervo, y no responde, con mi propia • boca tengo que rogarle.
17Mi aliento es odioso a mi mujer, y soy repugnante a mis propios • hermanos.
18Hasta los ninos me desprecian, me levanto, y hablan contra mí.
19Todos mis companeros me aborrecen, y los • que amo se han vuelto contra mí.
20Mis huesos se pegan a mi piel y a mi carne, y sólo • he escapado con la piel de mis dientes.
21Tened piedad, tened piedad de mí, vosotros mis amigos, porque la mano de Dios me ha herido.
22Por qué me perseguís como Dios lo • hace •, y no os saciáis ya de mi carne?
23Oh •, si • mis palabras se escribieran, si • se grabaran en un libro!
24Si • con cincel de hierro y con • plomo fueran esculpidas en piedra para siempre!
25Yo sé que • mi Redentor vive, y al final se levantará sobre el polvo.
26Y después de • deshecha mi piel, aun • en mi carne veré a • Dios;
27al cual yo mismo • contemplaré, y a • quien • mis ojos verán y no los • de • otro. Desfallece mi corazón dentro de mí!
28Si decís: "Cómo le perseguiremos?", y: "Qué • pretexto hallaremos contra él?",
29temed la espada por vosotros mismos, porque el furor trae el castigo de la espada para que sepáis que • hay juicio.

