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Provérbios 17 — Bíblia La Biblia de las Américas, 1997 | Gospelmais
28 versículos · La Biblia de las Américas, 1997
1Mejor es • un bocado seco y con él tranquilidad, que una casa llena de banquetes con discordia.
2El siervo prudente prevalecerá sobre el hijo sin honra, y con los hermanos participará de la herencia.
3El crisol es • para la plata y el horno para el oro, pero el Señor prueba los corazones.
4El malhechor escucha a los labios perversos, el mentiroso presta atención a la lengua detractora.
5El que se mofa del pobre afrenta a • su Hacedor; el que se regocija de la desgracia no quedará sin castigo.
6Corona de los ancianos son • los hijos de los hijos, y la gloria de los hijos son • sus padres.
7No convienen al necio las palabras elocuentes; mucho menos al príncipe los labios mentirosos.
8Talismán es • el soborno a los ojos de su dueño; dondequiera que se vuelva, prospera.
9El que cubre una falta busca afecto, pero el que repite el asunto separa a • los mejores amigos.
10La reprensión penetra más en el que tiene entendimiento que cien azotes en • el necio.
11El rebelde sólo busca el mal, y un • cruel mensajero se enviará contra él.
12Mejor • es • encontrarse con • una • osa privada de sus cachorros, que con • un necio en su necedad.
13Al que devuelve mal por bien, el mal no se apartará de su casa.
14El comienzo de la contienda es • como • el soltar de las aguas; deja, pues, la riña antes de que empiece.
15El que justifica al • impío, y el que condena al • justo, ambos son • igualmente abominación al • Señor.
16¿De qué sirve • el precio en la mano del necio para comprar sabiduría cuando no tiene entendimiento?
17En todo tiempo ama el amigo, y el hermano nace para tiempo • de • angustia.
18El hombre falto de entendimiento se compromete, y • sale fiador a favor de su prójimo.
19El que ama la transgresión, ama la contienda; el que alza su puerta, busca la destrucción.
20El • de • corazón perverso nunca encuentra el bien, y el • de lengua pervertida cae en el mal.
21El que engendra un necio, para su tristeza lo • engendra •, y el padre del necio no tiene alegría.
22El corazón alegre es • buena medicina, pero el espíritu quebrantado seca los huesos.
23El impío recibe soborno bajo el manto, para pervertir las sendas del derecho.
24En • presencia del que tiene entendimiento está • la sabiduría, pero los ojos del necio están • en los extremos de la tierra.
25El hijo necio es • pesadumbre de su padre, y amargura para la que lo dio a luz.
26Ciertamente no es • bueno multar al justo, ni golpear a • los nobles por su • rectitud.
27El que retiene sus palabras tiene conocimiento, y el • de • espíritu sereno es • hombre entendido.
28Aun el necio, cuando • calla, es tenido por • sabio, cuando • cierra los labios, por prudente.

