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Atos 22 — Bíblia La Biblia Textual, 3ª Edición | Gospelmais
30 versículos · La Biblia Textual, 3ª Edición
1Varones hermanos y padres, oíd ahora mi defensa ante vosotros.
2(Oyendo entonces que les hablaba en lengua hebrea, guardaron más silencio.) Y dice:
3Yo soy un varón judío, nacido en Tarso de Cilicia, pero criado en esta ciudad, y educado a los pies de Gamaliel° conforme a la rigidez de la ley ancestral,° siendo tan celoso de Dios como todos vosotros lo sois hoy.
4Yo perseguí a muerte este Camino, atando y entregando en cárceles a varones y también a mujeres,
5como también me es testigo el sumo sacerdote, y todo el concilio de ancianos, pues de ellos recibí cartas para los hermanos en Damasco, y viajaba allá para traer° atados a Jerusalem incluso a los que había allí, a fin de que fueran castigados.°
6Pero me aconteció yendo, cuando me acercaba a Damasco, como a medio día, súbitamente una gran luz del cielo resplandeció° en torno a mí,
7y caí al suelo y oí una voz que me decía: Saulo, Saulo,° ¿por qué me persigues?
8Yo entonces respondí: ¿Quién eres, Señor? Me dijo: Yo soy Jesús el nazareno, a quién tú persigues.
9Ahora bien, los que estaban° conmigo ciertamente vieron la luz, pero no oyeron la voz del que hablaba° conmigo.°
10Entonces dije: ¿Qué debo hacer,° Señor? Y el Señor me dijo: Levántate, ve a Damasco, y allí se te dirá todo lo que ha sido ordenado que hagas.°
11Y como no veía por causa del resplandor de aquella luz, me llevaron de la mano los que estaban° conmigo, y llegué a Damasco.
12Entonces cierto Ananías, varón piadoso conforme a la ley, que recibía° aprobación de todos los judíos que viven allí,
13vino° a mí, y acercándose, me dijo: Hermano Saulo, recupera la vista. Y en aquel momento, miré hacia él.
14Entonces él dijo: El Dios de nuestros padres te ha escogido° para que conozcas su voluntad, veas al Justo y oigas la voz de su boca.
15Porque le serás testigo ante todos los hombres de lo que has visto y oído.°
16Ahora pues, ¿qué esperas? ¡Levántate y bautízate y lava tus pecados invocando su nombre!
17Y me aconteció que después de regresar a Jerusalem, y cuando estaba orando en el templo, tuve un éxtasis,
18y vi° que me decía: Apresúrate, y sal pronto de Jerusalem; porque no recibirán tu testimonio acerca de mí.
19Y yo dije: Señor, ellos saben que yo estaba encarcelando y azotando en cada una de las sinagogas a los que creen en ti.
20Y cuando era derramada la sangre de Esteban tu testigo, yo mismo estaba presente consintiendo y guardando las ropas de los que lo mataban.°
21Y me dijo: Ve, porque Yo te enviaré lejos a los gentiles.
22Y lo escucharon hasta esa palabra, y alzando la voz, gritaron: ¡Quita a ése de la tierra, que no conviene que viva!°
23Y como ellos seguían gritando y agitando sus mantos y echando polvo al aire,
24el tribuno mandó meterlo en la fortaleza, y dijo° que lo atormentaran con azotes, para descubrir por qué causa le gritaban así.
25Pero cuando lo estaban atando con las correas, Pablo dijo al centurión que estaba° presente: ¿Os es lícito azotar también a un ciudadano° romano sin sentencia previa?
26Cuando el centurión oyó esto, fue al tribuno y le avisó, diciendo: ¿Qué vas a hacer?, porque este hombre es romano.
27El tribuno se le acercó entonces, y le dijo: Dime, ¿eres tú romano? Y él dijo: Sí.
28Y el tribuno respondió: Yo, con una gran suma adquirí esta ciudadanía. Entonces Pablo dijo: Pues yo la tengo de nacimiento.
29De manera que los que iban° a interrogarlo se apartaron de él al instante. Y hasta el tribuno, aun por haberlo atado, tuvo temor al saber que era° romano.
30Al día siguiente, queriendo saber de seguro por qué lo acusaban° los judíos, lo desató; y mandó reunir a los principales sacerdotes y a todo el Sanedrín; y sacando a Pablo, lo puso ante ellos.

