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Salmos 109 — Bíblia La Biblia de las Américas, 1997 | Gospelmais
31 versículos · La Biblia de las Américas, 1997
1Para el director del coro •. Salmo de David. Oh Dios de mi alabanza, no calles.
2Porque contra mí han abierto su boca impía y engañosa; con • lengua mentirosa han hablado contra mí.
3Me han rodeado también con palabras de odio, y sin causa han luchado contra mí.
4En pago de mi amor, obran como mis acusadores, pero yo oro.
5Así me han pagado mal por bien, y odio por mi amor.
6Pon a un impío sobre él, y que un acusador esté a su diestra.
7Cuando sea juzgado, salga culpable, y su oración se convierta en pecado.
8Sean pocos sus días, y • que • otro tome su cargo;
9sean huérfanos sus hijos, y viuda su mujer;
10vaguen errantes sus hijos, y mendiguen, y busquen el • sustento • lejos • de sus hogares en ruinas.
11Que • el acreedor se apodere de todo lo que tiene, y extraños saqueen el fruto de su trabajo •.
12Que • no haya quien • le extienda misericordia, ni haya quien • se apiade de sus huérfanos;
13sea exterminada su posteridad, su nombre sea borrado en la siguiente generación.
14Sea recordada ante el Señor la iniquidad de sus padres, y no sea borrado el pecado de su madre.
15Estén continuamente delante del Señor, para que El corte de la tierra su memoria;
16porque él no se acordó de mostrar misericordia, sino que persiguió al afligido, al • necesitado y al • de • corazón decaído para matar los.
17También amaba la maldición, y ésta • vino sobre él; no se deleitó en la bendición, y ella se alejó de él.
18Se vistió de maldición como si fuera • su manto, y entró como agua en su cuerpo, y como aceite en sus huesos.
19Séale como vestidura con • que • se cubra, y por cinto con • que • se ciña siempre.
20Sea • esta la paga del Señor para mis acusadores, y para • los que hablan mal contra mi alma.
21Mas tú, oh Dios, Señor, por amor de tu nombre hazme bien • ; líbrame, pues es • buena tu misericordia;
22porque afligido y necesitado estoy, y mi corazón está herido dentro de mí.
23Voy pasando como sombra que se alarga; soy sacudido como la langosta.
24Mis rodillas están débiles por el ayuno, y mi carne sin gordura ha enflaquecido.
25Me he convertido también en • objeto • de • oprobio para ellos; cuando • me ven, menean la cabeza.
26Ayúdame, Señor, Dios mío, sálvame conforme a tu misericordia;
27y que sepan que esta es • tu mano, que • tú, Señor, lo has hecho.
28Maldigan ellos, pero tú bendice; cuando • se levanten, serán avergonzados, mas tu siervo se alegrará.
29Sean vestidos de oprobio mis acusadores, y cúbranse con su propia • vergüenza como con • un manto.
30Con mi boca daré abundantes gracias al Señor, y en medio de la multitud le alabaré.
31Porque El está a la diestra del pobre, para salvarle de los que juzgan su alma.

